Día 1 Whakapapa - ¿Qué estoy haciendo acá?

¿Qué estoy haciendo acá?

Día 1.

El día estaba super gris y llovía. Y yo estaba ahí en la training room con Lily, Jay y Gina. Todos hablaban en inglés, ya llevaba unas 4 horas hablando sólo inglés, escuchando sólo inglés. Y llovía y pensé: qué hago acá? Quiero estar en Argentina, no me molestaría estar dando clases en este momento, con mis alumnos, haciéndoles algún chiste para levantar el día gris, o simplemente quejándome, hablando mi idioma.

Todavía tengo las expresiones mezcladas en mi cerebro. Todavía siento que escribo y hablo raro después de 8 horas y media de inglés puro. De anglicismos, de chistes que no puedo seguir y quiero, de esa barrera que hace que, por mucho que muera de ganas, no pueda terminar de mostrarles cómo soy. Cómo disfruto trabajar, hacer las cosas lo mejor que puedo, ayudar, aprender.

Después me freno. Freno mi cerebro desesperado por un segundo y me digo y recuerdo: es una experiencia que elegí. Estoy donde tengo que estar y no tengo que hacerlo excelente simplemente tengo que hacerlo, vivirlo, incluso disfrutarlo. No hace falta que sea la mejor, puedo equivocarme y sólo así voy a aprender. Y mierda que voy a aprender, y quiero aprender. Me calmo y pienso que son 4 meses que elegí vivir esta experiencia, que van a venir otras, que no estoy limitada a esto, que se parece mucho a lo que quería y a lo que soñé, pero es la parte dura y difícil claro, eso también viene con los sueños y las metas. Y está bien.

Así que viví mi primer día. Puse mi código en el I-pad, hice “clock in” y “clock out”, vi los mil videos, pegué etiquetas a las tarjetas mientras ponía música (en lo posible argentina), charlé con Jay (o eso intenté), INTENTÉ entender a Lily (madre mía qué rápido habla), pero supongo que al final algo logré, terminé mi primer día, comprendí algunas cosas, y mañana va a ser un día nuevo, y ahí estaré, exprimiendo nuevamente mi cerebro a full, teniéndome paciencia, recordándome que esto se parece bastante a la experiencia que soñé tener.

Salgo de trabajar y le escribo a mis amigas, (cómo extraño a mis amigas), hago una catarsis en español, porque lo necesito tremendamente. Le cuento a mi familia cómo me fue. En Argentina todos duermen y me van a leer mañana, pero yo necesito contarles ni bien termina mi día porque quiero sentirlos cerca, porque necesito sentir mi idioma, mis raíces y quién soy. Parece exagerado pero es una locura pasar un día entero con gente de otro país, otra cultura, otro idioma, otro estilo, otro todo.

Llego a “casa” (el hostel) y me espera Pato, mi hogar (no el hostel, Pato). Él es mi hogar ahora y es un hogar hermoso. Me abraza cuando llego, me espera para hacerme la merienda y además me cuenta que me preparó el almuerzo para llevarme mañana (el todavía no arrancó). Y es mi refugio, son los brazos a los que deseaba llegar cuando pensaba “qué hago acá?”, para recordar qué es lo que hago acá: vivir.

Después de un ratito me responde Cin, porque ella está en Barcelona, y ya está despierta y me leyó y me escuchó; y lo que me dijo me llegó al corazón porque me dijo: “tenés un 1 año por delante, vivilo despacio, que pasa muy rápido, y todo lo que estas disfrutando/ o no hoy, no vas a volver a vivirlo de esta manera, estas en el lugar correcto”.

Y tiene razón y todo el propósito de este viaje es eso, es vivir despacio, estar en donde estoy, estar.

Así que acá estoy, escribiendo sobre mi primer día de trabajo en Whakapapa, el segundo centro de esquí más grande de Nueva Zelanda. Estoy en Nueva Zelanda, trabajando en un centro de esquí, con un pase que me va a permitir hacer snowboard en todos mis días libres cada vez que quiera. Estoy haciendo lo que quería hacer.

 

Y mientras yo estoy en el sillón de la sala de estar con mi compu escribiendo y Pato esta con su compu, me dice: amor, estamos en Nueva Zelanda. Tomo consciencia de eso y por supuesto, se me caen las lágrimas.

Scroll al inicio